martes, 19 de mayo de 2009

Archivoeconomía. Edificios, locales y equipos para archivos


FRAGMENTO:
INTRODUCCIÓN
Los archivos, considerados como santuarios del pasado, han logrado un desarrollo paulatino con el transcurso del tiempo, esta afirmación es estudiada detenidamente en Teoría, fundamentos y práctica de la archivología. Considerando este desarrollo, tomamos en cuenta los siguientes factores:
a) Genera en sus contenidos, especialidades que permiten su desarrollo y se encuentran en permanente evolución,
b) Amplía conocimientos, relacionándose cada vez más estrechamente con las ciencias sociales.
c) Incorpora conceptos modernos sobre actividades antiguas, como consecuencia del desarrollo tecnológico y una mejor comprensión de las ciencias históricas.

d) Conforma un conjunto de conocimientos aglutinados en el término archivología, configurándose como un nexo entre distintas disciplinas.
e) Considera en sus contenidos y extensión:
1. Un proceso.
2. Una evolución histórica.
3. Un desarrollo continuo y prospectivo.
Este “estado teórico” en el cual se encuentran los archivos, genera diferencias conceptuales y permanentes análisis sobre sus alcances.
Popularmente se tiene una imagen negativa del archivo y sus contenidos, que no favorece la concepción de un servicio de información originado por documentos activos e inactivos ni la necesidad organizativa en la administración moderna.
Es lamentable que existan aún instituciones cuyos conceptos hacen eco de la imagen popular sobre los archivos, y que no han evolucionado más allá de considerarlos como repositorios donde ingresan documentos que no se utilizan, o un malestar económico que ocupa lugar; pero, que son necesarios para justificar actividades pasadas o para consultar documentos que certifican actividades económicas, de personal, o actos. Más allá de este concepto se hace difícil concebir las funciones que desempeña el archivo.
No obstante este desalentador panorama, lentamente cambia el concepto, en la medida en que se difunden los conocimientos profesionales sobre el mejor manejo de los documentos. Paralelamente, el desarrollo del conocimiento administrativo y el impacto producido por las tecnologías modernas, permiten una mayor comprensión sobre esta problemática.
Los archivos históricos tampoco se libran de conceptos lamentables, se los considera como lugares oscuros donde se encuentran papeles desordenados en los que hay que efectuar una investigación especial para descubrir documentos referentes a la historia (no muy clara) de cada país. Por otro lado, el aspecto negativo de estos archivos, es que su personal, generalmente con especialidades en Historia, consideran su área como único fin válido para la Archivología, desconociendo o ignorando el ilimitado campo de los archivos.
La noción que se tiene del concepto del servicio de archivos es más o menos clara en el sentido de que se trata de “un conjunto de documentos producidos por una colectividad, una administración, una empresa, un establecimiento, hasta una familia o un individuo en función de su actividad y conservado por ellos para una utilización conforme y con fines documentarios”, no existiendo una definición totalmente aceptada.
Concebimos la idea de que en un archivo debemos encontrar los documentos olvidados.
Con el aporte de algunos profesionales estos conceptos van evolucionando. En la actualidad “una premisa irrebatible y plenamente aceptada en todos los países del mundo es que la consulta de los documentos de archivo interesa no sólo a los historiadores. Dentro del vasto campo de las ciencias sociales y humanísticas, los recursos documentales de una nación son proporcionalmente fundamentales, tanto —y cada vez en mayor medida— para antropólogos, sociólogos, lingüistas, economistas, demógrafos, científicos, escritores, periodistas, pedagogos, filósofos, arquitectos, ingenieros, médicos, geólogos, etc., como para las personas particulares que en no pocos casos los requieren con variados propósitos, y específicamente para fundamentar y legitimar sus derechos (títulos de la propiedad, registros de nacimiento y matrimonio, etc.) dentro de la sociedad en la que viven.”
La Archivoeconomía, denominada también Archivoeconomía y Archivoeconomía, es considerada como una parte integrante de la Archivología Estructural; se sujeta a disciplinas distintas pero que encierran un solo fin: la permanencia del documento, razón por la cual se incorpora en la planificación archivística y se apoya en la conservación y restauración de los documentos. La Archivoeconomía se ajusta a una política que le permite el logro de sus objetivos. Esta política encuadrada en la administración y la organización, se interpreta como camino por el que se conduce un asunto o se emplean medios necesarios para alcanzar fines determinados.
La decisión para lograr un adecuado desarrollo del servicio archivístico depende invariablemente del plano ejecutivo, con la condición necesaria y supuesta, que tenga la empresa o institución:
a) Constancia clara sobre los beneficios que se obtendrán con la eficacia administrativa.
b) Obtención de información concisa, y
c) Enriquecimiento de la personalidad institucional.
Esta preocupación repercute con mayor fundamento empresarial, logrando ventajas como:
a) Dar el apoyo suficiente para realizar las técnicas del archivo.
b) En forma sistemática, salvar la información, patrimonio de la institución, y por extensión, patrimonio de la sociedad y de cada nación.
Al conservar los documentos se define claramente su identificación con el pasado. Tanto en el proverbio francés “hombre informado vale por dos” como en el eslogan anglosajón “la información es poder”, apreciamos un justificativo para la mejor conservación documental. Son conceptos, popular uno y de realeza el otro, transformados con el tiempo en acervo del saber popular; se han actualizado plenamente con el desarrollo de la “industria de la información”. Consideremos:
a) El desarrollo de la información como proceso y como industria, permite el desarrollo de los sistemas de archivos.
b) El nacimiento de la prensa y de los primeros sistemas de telegrafía dio inicio al desarrollo de las comunicaciones, e incrementó la producción documental.
c) La introducción del ordenador en los ámbitos de la sociedad, genera un nivel de demanda de información insospechada.
d) La difusión de nuevas formas de expresión, al margen de la imprenta tradicional, genera una disciplina en formación como la Reprografía.
e) Esto implica una transformación de la sociedad humana de una amplitud similar a la ocasionada por los cambios tecnológicos y culturales del pasado.
La ambición de todo archivo, sea éste general, administrativo, intermedio o histórico, consiste prioritariamente en contribuir a que se comprenda plenamente el papel fundamental y específico de los archivos y que se permita deducir, mediante un estudio serio y minucioso, los problemas que plantea esa política mediante propuestas realistas y adecuadamente programadas. El principal problema generalizado corresponde a las instalaciones de los archivos, sus locales y equipos.
Para cumplir con esta ambición, existe una serie de trabajos, muchos de ellos óptimos, sobre los métodos de tratamiento de los documentos, inclusive como medios de propaganda utilizados por aquellas firmas que se dedican a la fabricación de artefactos para la buena conservación de documentos.
Estos estudios, sean en detalle o en su conjunto, constituyen elementos que permiten un conocimiento amplio. No obstante esta profusión de ideas y estudios para lograr un servicio eficiente, resulta un tema nuevo para muchas regiones y países, categóricamente en aquellos países que tuvieron su independencia o formación a partir del siglo XIX, cuando el aspecto archivístico recién presenta algunos problemas; estos países generalmente tienen archivos heredados y consuetudinarios. Los países en vías de desarrollo, que económicamente tienen problemas acuciantes a resolver, no se ocupan generalmente del tema archivos, por estar sus necesidades referidas a otro aspecto.
Teniendo conocimiento de la enorme variedad de situaciones en materia archivística, según la organización y necesidades empresariales, y convencidos de la universalidad de los problemas, tratamos de situarnos en un nivel de generalidad suficiente a fin de que existan elementos significativos para una adecuada planificación.
La Archivología ha sido considerada dentro de un concepto disciplinario, como un cuerpo de conocimientos estructurados alrededor de un objeto común: los archivos, y elementalmente su principal contenido: los documentos. De esta manera, la Archivología conforma instituciones que son utilizadas por uno o más individuos como único medio de realizar actividades concretas, en el marco del desarrollo social.
La institución es, en el aspecto que nos ocupa, un producto de las relaciones humanas, en la que cada individuo compromete su personalidad, manteniendo una conducta consecuente con otras personalidades de su medio. Por ello, se produce una dinámica de intercambio, aportando y recibiendo permanente información con contenidos de realidad, que son “impregnados” en documentos a los que con certeza se los denomina segmentos de la realidad. Instancia que nos permite aseverar que los documentos “objetivan” acciones de modo que un documento sin “objetivación” puede ser una simple “curiosidad”.
No obstante, la preocupación por obtener un equipo adecuado y un local óptimo para los documentos surge casi al unísono que los documentos; sólo al efectuarse la concreción de la Archivología, se incorporan estos conocimientos como tópico propio, teniendo en cuenta que el verdadero desarrollo de la Archivología surge en las últimas décadas.Los archivos están en íntima relación con el desarrollo de sus países, son su reflejo. Si tomamos como ejemplo extremo, observaremos que los pueblos, cuanto más primitivos, menos producción documental tienen, por lo tanto, no requieren prácticamente de un lugar específico para guardar y custodiar documentos, salvo aquellos que puedan representar una creencia. Tenemos la pauta de que la situación en América en su generalidad es deficiente, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos principales:
a) La preparación profesional.
b) La planificación de los archivos.
c) La conservación de los documentos.
Estos conceptos nos inducen a comprender por qué los países mejor desarrollados cuentan con edificios y equipos adecuados para el tratamiento y permanencia de los documentos. Como consecuencia, podemos afirmar con certeza, que gran parte de la economía y el desarrollo de las naciones se sustenta en la cantidad y calidad de documentos e información que posee.

Precio: $ 60 ( pesos argentinos, no incluye gastos de envío)

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